
Semana 4: Día 6 – Permanece tranquila sin importar las circunstancias
Es importante tocar este tema pues para crearte un futuro y una vida que disfrutes es necesario que vivas sin estrés, que adquieras la habilidad de que a pesar de que algunas cosas no salgan como lo has planeado puedas sobreponerte y tomar una actitud diferente hacía esa situación sin perder la armonía.
Es muy común en estos días y con toda la tecnología a nuestro alrededor que nos estresemos fácilmente o que vivamos en estrés continuo. Y lo peor de todo es que consideramos que esto es normal en nuestras vidas, pero no lo es. Debemos de empezar a ser responsables de nuestros propios pensamientos y sentimientos para poder controlar y dejar fuera todo lo que nos puede estresar y causarnos vivir con problemas innecesarios.
Muchas veces el estrés que sentimos únicamente es una demostración de que hay algo que debemos cambiar dentro de nosotros mismos. Tal vez sea que debamos cambiar nuestras prioridades en la vida. Por ejemplo, a veces le damos mucho valor al dinero o al trabajo como si eso realmente fuera nuestro objetivo de vida. El estrés nos muestra que estamos equivocados y es la señal para empezar a cambiar nuestra perspectiva.
La próxima vez que te des cuenta que estás estresado pregúntate que es lo que en ese momento te estresa más, que es lo que te causa temor. La mayor parte de las veces el estrés es generado por miedo; así que cuando te vuelves consciente de la causa de ese miedo será más fácil reducir el estrés y sentirte en control de la situación y sobretodo de ti mismo.
Ejercicio – Control de estrés
Una forma muy sencilla, eficaz y poderosa para controlar el estrés es la respiración o meditación con respiración profunda.
Lo único que necesitas es realizar este ejercicio cada mañana cuando te levantes y cada vez que sientas que el estrés está llenando tu vida.
- Siéntate confortablemente en una silla, con la espalda recta. Pon una mano en pecho y la otra en el estómago.
- Inhala únicamente por la nariz. La mano que tienes en el estómago debería de levantarse con tu respiración. La mano en tu pecho debería de moverse muy poco.
- Exhala por la boca, sacando todo el aire posible mientras contraes los músculos abdominales. La mano en tu estómago se debe de mover mientras exhalas, pero la otra no debería de moverse mucho.
- Continúa inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Trata de inhalar lo suficiente para que tu abdomen bajo se levante y baje. Lentamente exhala profundamente.
Todo lo que necesitas es un par de minutos y concentrarte en tu respiración. Te darás cuenta que después de esto te sentirás mucho más tranquila.
